Su apellido es Gestión de Equipos, su nombre, Éxito.

El éxito radica en las personas que trabajan en la empresa. No sirve felicidad productividad reconocimientode nada tener una buena estrategia, si luego los empleados no ponen de su parte. En la medida en que mejor se gestione la implicación de los equipos, más factible será el éxito.

Estamos en la era de la orientación al cliente como ventaja competitiva clave y la implicación del capital humano es el principal activo.

Gestión de equipos.

Competencias. Se debe tener claro las competencias que necesitamos y reclutar a los mejores candidatos que estén a nuestro alcance y reúnan dichas competencias.

Cultura. Debes estar seguro de que los candidatos encajan con la cultura de la empresa, es decir, con las costumbres, creencias y valores de ésta. Si la empresa no tiene una cultura definida, hay que crear una cultura grupal, crear “el Alma del Grupo”, la motivación.

Todos son especiales. Todos son mejores que los demás en algo. “El líder” tiene que despertar y ayudar al desarrollo de esas competencias.

Sinergias. Formar un grupo únicamente cobra sentido, cuando el valor del conjunto de aportaciones de las personas del grupo es mayor que la suma individual de las aportaciones de cada una.

Dar una visión al equipo, dar motivación. Ser consciente y realista con la capacidad actual del equipo y establecer objetivos en el futuro que incentiven el potencial de éste. Deben ser a largo plazo porque se necesita una motivación duradera. Debe requerir esfuerzo por parte de los componentes del equipo para que se produzca el crecimiento profesional que concede la autorrealización.

Reflexiones personales basadas en la experiencia.

  • “Un líder” debe ser “el Padre Laborar” del equipo, no “un colega”. “El líder” debe cuidar a cada uno de los componentes del equipo, debe darles las herramientas necesarias para que se sientan a gusto y den su mejor versión, empatizar y entender que no todos los días son buenos, ayudando a levantar el ánimo. Aunque los componentes del equipo deben entender que si hay que elegir entre el “buen rollo” y los resultados, tienen prioridad los resultados.
  • Ser conscientes que la gente brillante es difícil de gestionar porque necesita de un trato especial. Alguien que toma la iniciativa, que tiene creatividad, pasión y seguridad en sí mismo, suele ser también curioso, rebelde, independiente y exponer sus propias opiniones. La clave está en orientar y coordinar, no en dirigir y controlar.
  • La diversidad enriquece el grupo. Los equipos se enriquecen con diferentes formas de pensar e incrementan su valor. Hay que tener en cuenta, que no puedes tratar a todo el mundo igual en cada situación. Hay personas que buscan reconocimiento, otras desafíos, otros aprendizaje, otros estabilidad.
  • La mayoría de los problemas en los equipos se dan por la falta de comunicación que da pie a malinterpretaciones. Dar a conocer en todo momento cuales son las prioridades, los objetivos y los recursos.
  • Transmitir la idea de que juzgar al compañero nunca es positivo.
  • Los errores son la forma que todos tenemos de aprender. No confundir cometer errores con dejadez y falta de interés.

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